lunes, enero 14, 2008

La Preocupación y Ansiedad
“Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?". Mateo 6:25
Si "mamón" (dios del dinero) tiende a ser la tentación característica de los hombres, posiblemente la preocupación sea el especial acoso de las mujeres, ¡aunque muchas veces es a la inversa! Es una tentación tanto para el rico como para el pobre. El rico se preocupa por lo que tiene, el pobre por lo que no tiene. Asalta tanto al joven como al anciano. El joven se preocupa por sus exámenes y por lo que hará cuando salga de la escuela, del colegio, del Instituto de la Universidad. El adulto por las circunstancias imponderables de la vejez. Ya que es un problema tan universal no nos sorprende que el Señor haya dado sabios consejos al respecto.
La frase: "No os afanéis" está mejor traducida en la versión Dios Habla Hoy: "No se preocupen". La expresión significa una preocupación desmedida por los medios de vida, que ha degenerado en ansiedad, esto es, ansiosa inquietud, o Ansiosa Preocupación.
Jesús no está denunciando la prudente previsión, que es esencial en una vida bien ordenada. Tampoco está defendiendo una actitud de descuidada negligencia. Lo que prohíbe no es el cuidado sino la exagerada preocupación que demostró Marta. (Lucas 10:40,41). Lo opuesto de esa actitud no es el descuido o despreocupación, sino confianza y seguridad puestas en el amor y el cuidado del Padre. Al apartarnos de esa confianza, el diablo quiere seducirnos al pecado infructuoso y debilitante de la Ansiosa Preocupación. Si falla con la tentación de la avaricia, intentará hacernos caer en la ansiedad.
Aquí el tiempo del verbo es significativo. En el versículo 25 el sentido es: "¡Dejen de estar ansiosos!" Si ese hábito ya nos ha atrapado, ¡liberémosno! En el versículo 31 el sentido es: "No se preocupen" o "Jamás se preocupen".
Si esta Ansiosa Preocupación aún no se ha transformado en hábito, no dejemos que nos atrape. No importa lo que suceda, no debemos preocuparnos ansiosamente. Ya que Cristo nos lo manda, entonces, por el poder del Espíritu, es un objetivo posible.

(Tomado: 50Días con el Pastor-IACym Sta Anita)

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