
Tengo un sentimiento de Culpa grande: ¡Ayúdame!
Isaías 1:18
“…si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana…”
Un Artículo relata lo siguiente:
“En nuestra vida experimentamos multitud de situaciones que nos despiertan sentimientos y emociones. Unos son de alegría y regocijo, y estimulan la risa e incluso el llanto de emoción. Otros son de tristeza y dolor, y nos llevan al silencio y al desconsuelo. Esto último sucede con el sentimiento de culpa. Cuando aparece, si no se sabe manejar correctamente, puede conducirnos al bloqueo y al encierro en nosotros mismos.”
El Apóstol Pedro, aquel hombre que fue usado con el Poder de Dios, quien tuvo el privilegio de caminar sobre las aguas junto al maestro, ver los milagros de Jesús, y en su primera prédica ver salvadas a mas de tres mil personas (Hech.2:41); tubo que superar un conflicto interno, que lo ataba y no lo dejaba tranquilo: Ver cara a cara a su maestro después de negarlo.
Dice la Biblia que Pedro, negó tres veces a Jesús (Jn.18:27) y después de este acontecimiento, se refugió en el silencio y en la soledad.
Pero cuando Jesús resucitó, Pedro y los demás discípulos tuvieron una cena junto con el maestro; aparentemente todo era calma; pero el corazón de Pedro estaba intranquilo, inseguro, se sentía culpable por fallar a su amigo.
Jesús al notar el rostro esquivo de Pedro, se le acerca (Jn.21:15-17) y con una voz tierna y firme tres veces le dice: ¡Me amas…!
Pedro, al notar que no podía ocultar el sentimiento de culpa que le embargaba; lo miró y con lágrimas en los ojos le dijo a su Maestro: “Jesús tú lo sabes todo… Sabes que te amo”.
Pedro fue libre de aquello que lo ataba en aquel momento, de ese sentimiento de culpa que no lo dejaba andar con libertad. Pedro: Derramó su corazón ante Jesús y le dijo: Tú lo sabes todo…
Nunca olvides esto: Jesús lo sabe todo, y está dispuesto siempre a ayudarte.
Isaías 1:18
“…si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana…”
Un Artículo relata lo siguiente:
“En nuestra vida experimentamos multitud de situaciones que nos despiertan sentimientos y emociones. Unos son de alegría y regocijo, y estimulan la risa e incluso el llanto de emoción. Otros son de tristeza y dolor, y nos llevan al silencio y al desconsuelo. Esto último sucede con el sentimiento de culpa. Cuando aparece, si no se sabe manejar correctamente, puede conducirnos al bloqueo y al encierro en nosotros mismos.”
El Apóstol Pedro, aquel hombre que fue usado con el Poder de Dios, quien tuvo el privilegio de caminar sobre las aguas junto al maestro, ver los milagros de Jesús, y en su primera prédica ver salvadas a mas de tres mil personas (Hech.2:41); tubo que superar un conflicto interno, que lo ataba y no lo dejaba tranquilo: Ver cara a cara a su maestro después de negarlo.
Dice la Biblia que Pedro, negó tres veces a Jesús (Jn.18:27) y después de este acontecimiento, se refugió en el silencio y en la soledad.
Pero cuando Jesús resucitó, Pedro y los demás discípulos tuvieron una cena junto con el maestro; aparentemente todo era calma; pero el corazón de Pedro estaba intranquilo, inseguro, se sentía culpable por fallar a su amigo.
Jesús al notar el rostro esquivo de Pedro, se le acerca (Jn.21:15-17) y con una voz tierna y firme tres veces le dice: ¡Me amas…!
Pedro, al notar que no podía ocultar el sentimiento de culpa que le embargaba; lo miró y con lágrimas en los ojos le dijo a su Maestro: “Jesús tú lo sabes todo… Sabes que te amo”.
Pedro fue libre de aquello que lo ataba en aquel momento, de ese sentimiento de culpa que no lo dejaba andar con libertad. Pedro: Derramó su corazón ante Jesús y le dijo: Tú lo sabes todo…
Nunca olvides esto: Jesús lo sabe todo, y está dispuesto siempre a ayudarte.




