
Si Dios nos pidiera hacer una lista de los que queremos que sean salvos, probablemente no pondríamos los nombres de algunas personas que él sí quisiera salvar. Es que Dios ama a todos sin excepción.
Es notorio el gran amor de Dios por la humanidad, si lo vemos a través de su plan ilustrado en la historia de Israel. Ésta es una nación elegida por pura gracia, con ella tuvo paciencia y en su tiempo como a un hijo la corrigió, luego le dio bellas promesas que se fueron cumpliendo una a una. Pero lo hizo con el objetivo de que fuera luz para las naciones; muy al contrario el judaísmo entendió su privilegio como un motivo para despreciar a quienes no fueran de su pueblo.Pedro no estaba ausente de esta perspectiva. Aún tenía que descubrir cuánto Dios amaba a los hombres, inclusive a los romanos, aquel grupo tan cruel y tirano que esclavizaba a Israel. Los milagros y el obrar increíble de Dios estaban convirtiéndose en algo cotidiano para él, sin embargo éste milagro de amor lo asombraría de forma especial.
¿Quieres tú también conocer más de Dios? Entonces será necesario que te dispongas a romper tus moldes, aquellos prejuicios que limitan el actuar del Señor en tu vida. Dios empezó a romperlos cuando le propuso a Pedro que se alimentara de animales que eran inmundos para la ley, éste replicó: - “¡Oh, no! Jamás lo hice, ni lo haré.”¿Qué pensaría Pedro de semejante proposición? Con un espíritu de búsqueda de la voluntad de Dios no menospreció la visión, sino se quedó pensando en ello y con un corazón manso y dispuesto pudo atesorar lo que Dios quería enseñarle a él y a nosotros: “Lo que Dios limpió no lo llames tú común.” (Hechos 10: 15).Mientras Pedro veía en aquel soldado romano a alguien descartado de su círculo amistoso, Dios veía a un hombre necesitado de Él; a un hombre valioso antes que una raza o clase a la cual evitar. Dios le pide que visite a Cornelio y Pedro fue obediente sin saber lo que sucedería. Más adelante tuvo que reconocer: “En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.” (Hch. 10:34,35). Sí, el amor de Dios es grande, ¡entrega su salvación a personas a quienes nosotros no salvaríamos! ¿Puedes tu pensar en alguien a quién has estado evitando darle el mensaje de Dios?
Si hemos de seguir a Dios en todo, nos encontraremos que nuestros criterios no siempre son los de Dios. El en su multiforme gracia nos permitirá enfrentar realidades que nos superarán, y es allí cuando necesitamos dar ese primer paso de fe, desprendiéndonos de prejuicios y abrazando a quienes él recibió por hijos.
¿Qué sacrificarías de lo tuyo por hacer su voluntad hoy?
Es notorio el gran amor de Dios por la humanidad, si lo vemos a través de su plan ilustrado en la historia de Israel. Ésta es una nación elegida por pura gracia, con ella tuvo paciencia y en su tiempo como a un hijo la corrigió, luego le dio bellas promesas que se fueron cumpliendo una a una. Pero lo hizo con el objetivo de que fuera luz para las naciones; muy al contrario el judaísmo entendió su privilegio como un motivo para despreciar a quienes no fueran de su pueblo.Pedro no estaba ausente de esta perspectiva. Aún tenía que descubrir cuánto Dios amaba a los hombres, inclusive a los romanos, aquel grupo tan cruel y tirano que esclavizaba a Israel. Los milagros y el obrar increíble de Dios estaban convirtiéndose en algo cotidiano para él, sin embargo éste milagro de amor lo asombraría de forma especial.
¿Quieres tú también conocer más de Dios? Entonces será necesario que te dispongas a romper tus moldes, aquellos prejuicios que limitan el actuar del Señor en tu vida. Dios empezó a romperlos cuando le propuso a Pedro que se alimentara de animales que eran inmundos para la ley, éste replicó: - “¡Oh, no! Jamás lo hice, ni lo haré.”¿Qué pensaría Pedro de semejante proposición? Con un espíritu de búsqueda de la voluntad de Dios no menospreció la visión, sino se quedó pensando en ello y con un corazón manso y dispuesto pudo atesorar lo que Dios quería enseñarle a él y a nosotros: “Lo que Dios limpió no lo llames tú común.” (Hechos 10: 15).Mientras Pedro veía en aquel soldado romano a alguien descartado de su círculo amistoso, Dios veía a un hombre necesitado de Él; a un hombre valioso antes que una raza o clase a la cual evitar. Dios le pide que visite a Cornelio y Pedro fue obediente sin saber lo que sucedería. Más adelante tuvo que reconocer: “En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.” (Hch. 10:34,35). Sí, el amor de Dios es grande, ¡entrega su salvación a personas a quienes nosotros no salvaríamos! ¿Puedes tu pensar en alguien a quién has estado evitando darle el mensaje de Dios?
Si hemos de seguir a Dios en todo, nos encontraremos que nuestros criterios no siempre son los de Dios. El en su multiforme gracia nos permitirá enfrentar realidades que nos superarán, y es allí cuando necesitamos dar ese primer paso de fe, desprendiéndonos de prejuicios y abrazando a quienes él recibió por hijos.
¿Qué sacrificarías de lo tuyo por hacer su voluntad hoy?
Tomado: 40 días de Fe -IACyM Sta. Anita - Lima - Perú
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