miércoles, julio 04, 2007


Reposo con propósito rinde más
Un campesino joven y fornido que se ganaba la vida cortando caña, miraba siempre a su alrededor a sus demás compañeros y no entendía cómo otro campesino, cañero como él, viejo y flaco, que trabajaba en la misma finca siempre cortaba más caña que él.
Día tras día el joven intentaba superar al viejo pero, por más que se esforzaba, el otro siempre le ganaba.
Un día decidió trabajar aún más duro. Y así lo hizo. Solo paraba brevemente para comer y beber algo, y luego volvía a atacar la caña con machetazos feroces.
El viejo, por su parte, se tomaba sus descansos y a la hora de comer, lo hacía con toda calma.
Para sorpresa del joven, al final de día vio que una vez más el viejo había cortado más caña que él. Exhausto y frustradísimo, el joven le dijo al viejo, «no entiendo cómo hace usted para cortar más caña que yo. Hoy trabajé como nunca y sin descanso, pero cada vez que lo miraba, parecía que estaba descansando.»
El viejo, entonces, le respondió, «¿no te diste cuenta, muchacho, que cada vez que me detenía para descansar, aprovechaba mi descanso para afilar mi machete?»
Se da cuenta querido amigo de algo, ¡Cuántas veces hemos caído nosotros en el mismo error de aquel joven campesino! Por el afán de ser «fieles a nuestro labor diaria» trabajamos y trabajamos sin detenernos a meditar, pensar, respirar, tomar nuestro merecido descanso y disfrutar de nuestra mejor empresa: nuestra familia; y en vez de eso, por mas que nos esforcemos, siempre estaremos insatisfechos por la labor que hagamos, por que al final de cuenta, nunca nos detenemos a sacarle filo al machete.
Hay un pensamiento en la Biblia, la Palabra de Dios que nos recuerda:
No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? 26Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? Mateo 6:25-26

¿Tiene usted alguna estrategia para «afilar su machete y mantenerlo con el filo que habrá de permitirle un alto rendimiento en el trabajo»?

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