viernes, junio 08, 2007


Necesito amar y ser amado
Juan 4:18

“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor...”

Los seres humanos padecemos todo tipo de temores, producto de la conciencia de nuestra vulnerabilidad. Pero el temor más agudo se relaciona con la posibilidad de perder el amor o la estima de los demás, de ser rechazados y abandonados por no ser capaces siempre de actuar de acuerdo a lo esperable. Somos imperfectos, pecadores, somos culpables y merecemos castigo. Esto nos llena de miedo e inseguridad.
Dios nos ofrece el mejor antídoto contra este temor: el perfecto amor. ¿Qué es el perfecto amor? Es el amor que tiene su origen en Dios mismo, ya que es su misma esencia: “el amor es de Dios” (1 Juan 4:7), “Dios es amor” (vs.8). Es el amor de Dios que toma la iniciativa: “nosotros le amamos a El, porque El nos amó primero” (vs.19). Es el amor de Dios que se expresa en forma práctica, dando lo máximo sólo por gracia: “envió a Su Hijo en propiciación por nuestros pecados” (vs. 10b). Es el amor de Dios que echa fuera el temor, librándonos de la culpa y, con ello, del temor al castigo, al abandono y al rechazo.Sin embargo, el amor de Dios que se brinda de esta manera no se completa sin nuestra respuesta voluntaria que se mostrará en el deseo de aceptar a Jesucristo como Salvador y Señor, permaneciendo en El en amor, es decir, guardando sus mandamientos (Juan 15:9,10). Paradójicamente, cuando amamos a Dios, comenzamos a temerle siendo realmente libres y felices: “Bienaventurado (feliz) el hombre que teme (honra) a Jehová y en sus mandamientos se deleita en gran manera” (Salmo 112:1). El temor que proviene de la conciencia de nuestra imperfección humana es fuente de inseguridad, angustia e incertidumbre. Quita la paz, enferma las emociones y el cuerpo. En cambio, el temor a Dios, que implica reverencia y obediencia a sus mandatos, inspirado en el amor a El, da por resultado paz, sosiego, felicidad y confianza.

No hay comentarios.:

  Josh McDowell y Kevin Johnson, escriben en "Devocionales para la familia": Dios no te diseñó para superar sólo los momentos más ...