viernes, octubre 19, 2007


ENCOMIENDA A DIOS TUS PLANES
Ahora escuchen esto, ustedes que dicen: “Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, pasaremos allí un año, haremos negocios y ganaremos dinero.”¡Y eso que ni siquiera saben qué sucederá mañana! ¿Qué es su vida? Ustedes son como la niebla, que aparece por un momento y luego se desvanece. Más bien, debieran decir: “Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.” Pero ahora se jactan en sus fanfarronerías. Toda esta jactancia es mala. Santiago 4.13-16
¿Eres de las personas que les gusta hacer planes a largo plazo o de los que toman cada día como llega?
La verdad es que todos hacemos planes de mayor o menor plazo y nos alegramos cuando los cumplimos. La pregunta difícil es si nuestros planes están dentro de la voluntad de Dios y si los bendecirá, porque a nadie le gustaría enterarse demasiado tarde que lo que planeaste para tu vida no tenía la aprobación del Señor.
Santiago nos deja oír el modo que unos negociantes planifican su futuro: viajes, mercados nuevos, plazos del negocio y cálculo de ganancias. Esa es la manera básica en que por siglos se han hecho los negocios.
La manera nueva en que los cristianos han de plantear sus planes se desprende de la respuesta a la pregunta "¿Qué es su vida? Y la respuesta es que la vida es efímera como una nubecita, y cada día de vida es una gracia que Dios te da. No asumas que la tendrás el próximo año por eso la cláusula condicional "si estamos vivos" es apropiada. Santiago concluye que fanfarronear del futuro es arrogancia porque sólo Dios conoce qué sucederá.
Siendo la vida prestada, hay que usarla como el dueño espera: "sí el Señor quiere". No somos Dios, por lo que debemos considerar seriamente la voluntad de Dios. Pero, ¿cómo conocer su voluntad específica para mi vida? Si ya has entendido que estás en la tierra con el propósito de agradar a Dios, las siguientes pautas te ayudarán:
Pídele en oración humilde y perseverante que te dirija, pide a tu familia y tu grupo pequeño que te apoyen en esto. (Hebreos 11:6).
Escúchale y conócele más a través de las EscriturasPlanifica usando tu sentido común y teniendo en cuenta los recursos que Dios te ha dado y te dará.
Asegúrate que tus planes incluyan lograr que tu testimonio de Cristo y tu influencia cristiana alcancen a la mayor cantidad de personas.
RECUERDA: La Biblia dice: “Encomienda a Jehová tu camino, confía en él y él actuará”. Salmos 37.5
Sean tus planes de estudios, de negocios o de servicio cristiano, pregúntate si al final la gloria de los logros serán tuyos o de Dios. A Dios no le agradan los soberbios, pero si le agradan los que confían en él, porque:“Ciertamente ninguno de los que confían en ti será avergonzado...” Salmos 25:3
***Libro: 40 Días de Fe*** IACyM-Santa Anita.

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